UNA MANO INVISIBLE. De seminarista en el exilio a sacerdote de Cristo

GAÉTAN KABASHA

GAÉTAN KABASHA
Editorial Nueva Eva
Madrid 2021

            Con frecuencia vemos en los telediarios los campos de refugiados, y muchas veces pensamos como estas personas han llegado allí, que habrán vivido en sus casas para tener que abandonarlas y preferir malvivir bajo lonas y haber tenido que recorrer un largo camino para llegar allí, no exento de dificultades.

            En este libro el autor, seminarista entonces, sacerdote ahora nos relata su experiencia desde que huye de Ruanda y su llegada oficial a la República Centroafricana, después de atravesar toda la República del Congo.

            Cuando nos introducimos en la lectura, a veces podríamos pensar que estamos leyendo una novela de aventuras, pero lo triste es que es la historia real del padre Gaétan que tuvo que abandonar su tierra.

            El relato es tremendo, como siendo seminarista en principio se podría pensar que se sentiría amparado por las diócesis por donde pasaba, y sin embargo, la realidad es que esos seminarios estaban tan superpoblados como el resto de los campamentos. Cuando había campamentos. El hecho de ser refugiado de vivir en el exilio lleva a que se pierda en muchas ocasiones el sentirse humano, el pudor, el aprovecharse del más débil se hace una realidad difícil de aceptar, pero con la que el espíritu de supervivencia te lleva a aceptar para seguir el camino.

            Además, unido a lo anterior se añaden dos riesgos a tener en cuenta y muestran donde se encuentra el verdadero peligro. Uno, que el verdadero peligro no es de el de los animales ni la profundidad de la selva, sino de las mismas personas que se han convertido en animales para las otras personas. Y el segundo peligro es que cuando uno vive en medio del mal y de la supervivencia, corre el riesgo de conformarse, y ver lo inhumano como normal.

            Sin embargo, también descubre que cuando la pobreza más inunda a las personas la generosidad se hace mucho mayor. Esa experiencia de sentirse acogido por el que poco tiene, pero es capaz de compartirlo lo descubre y comprueba como los corazones de las buenas gentes están dispuestos a compartir.

            En ese recorrido nos confiesa que tuvo que falsificar documentos, engañar, sufrir los castigos de los que tratan de poner orden en medio del caos, de no sentirse libre hasta que no se alcanza el estatus de oficialidad en aquella persona que ha abandonado su tierra y vive en el exilio. Duro es huir a Europa, pero más duro es tratar de alcanzar cierto grado de libertad en medio de países de por si inestables.

            La lectura de este libro nos puede cambiar la mentalidad ante el refugiado que llega a nuestras tierras, que no por ser distinto es malo, sino que ha sufrido mucho y ese sufrimiento marca a las personas que sólo quieren estabilidad, un trabajo y desde una cultura distinta tratar de vivir como seres humanos, a los que en muchos casos se les robe su humanidad.

            En definitiva, un buen libro que leemos con agilidad y nos muestra una realidad que, por lejos que esté de nuestra casa, le sucede a muchos hermanos nuestros.