“Officium” según el derecho canónico

Antonio Viana

Antonio Viana
Editorial EUNSA
Pamplona 2020

Presentamos una obra en la cual se nos invita a observar el “oficio” no sólo en su regulación actual del c. 145 de Código de Derecho Canónico o el c. 936 del Código de las Iglesias Orientales católicas, sino que nos presenta su historia desde el Derecho romano y su necesidad de conocerlo para considerarlo un elemento básico de las instituciones eclesiales de la Iglesia católica.

Como no puede ser de otra manera, para comprender el “oficio”, comienza el autor marcando el significado del término en la historia, partiendo de la definición que dice lo que debe hacer un juez y también su personal auxiliar. De tal modo que lo primero que nos encontramos es su función en el ámbito procesal y ya en el Decreto de Graciano aplicado de un modo especial al clero alto. A continuación, nos muestra la evolución del término a lo largo de los siglos resaltando su papel en el ejercicio de la potestad eclesiástica de orden y jurisdicción. Llegando a la figura de Wernz en la escuela canonística centroeuropea del XIX.

Pasa al c. 145 del actual Código de Derecho Canónico y lo precede con la regulación que del “oficio” hace el Código de 1917 y el Decreto Presbyterorum Ordinis. Con estos preámbulos llega al concepto legal que se tiene tanto en los trabajos preparatorios del Código como en las conclusiones del mismo.

Importante las dos perspectivas donde la primera indica la misma Iglesia considerándola como institución y la que considera que la titularidad de las funciones públicas recae en la persona física. Esta situación nos llevara a tratar de comprender los conceptos de institución, constitución y supresión de un oficio en la organización eclesiástica.

Dentro de la estructura del “oficio” nos encontramos el “elemento personal” con los cánones 149 §1, donde se nos indica la idoneidad y selección de los candidatos; y el c. 171 §1,4, acerca de la provisión del “oficio”. Y después nos encontramos con el “elemento funcional” donde la terminología “officium”, “munus” y “ministerium” donde muestra la interrelación de los tres conceptos que sin ser lo mismo giran en torno a una misma definición.

Toda esta presentación el autor nos habla de las clases de oficios y los principios de organización, y su relación entre ellos. Es importante este capítulo ya que nos habla de oficios que estarán presentes y es necesario su comprensión en el desarrollo del resto del libro. Lo primero de todo como no podía ser de otra manera los oficios instituidos por el derecho divino y los que lo son por el derecho eclesiástico. Tras ello nos habla de los oficios capitales y auxiliares. Importante para saber concretar los oficios del Obispo titular o de los párrocos.

Tras ello, nos habla de algo que es importante en la vida de la Iglesia y sus instituciones como son los oficios unipersonales y colegiados, estos segundos tan importantes en la Vida Consagrada, donde nos mostrará los diversos principios que lo conforman, resaltando el principio de subsidiariedad y sinodalidad.

Pasamos al estudio del oficio, y su implicación en la comunidad y la potestad que tan compleja y poco clara queda en el tema de la Vida Consagrada, sobre todo en aras de evitar el excesivo espiritualismo. En este capítulo se resalta la misión canónica y la explicación acertada de la potestad de régimen ordinaria a partir del c. 131. Resaltar que el autor en la obra también intenta dar respuesta a situaciones y terminologías que pueden llevar a la confusión como es el caso de los oficios delegados que no se debería confundir con la potestad ordinaria.

Aclarados estos conceptos el autor pasa a hablarnos del “oficio” en la estructura eclesiástica de gobierno. Algo de lo que se habla tanto en nuestros días y que sin embargo, el autor sin entrar en polémicas aclara perfectamente en el desarrollo de su exposición.

El siguiente capítulo lo dedicará a aclarar, más que comparar, entre las nociones de oficio, órgano y personalidad jurídica. Es interesante que hable del derecho público y sin llegar al derecho comparado pero que veamos como las sociedades funcionan con estas terminologías, y sobre todo recuperar la doctrina iuspublicista del siglo XIX en Alemania.

Como bien señala el autor en la Iglesia nos encontramos no sólo un problema jurídico sino sobre todo teológico, puesto que la ordenación de la autoridad en la Iglesia no depende de la voluntad de los fieles ni de órganos expresivos de la voluntad popular, sino la importancia del hecho revelado, y recuperar la reflexión y necesidad de una teología del derecho desde su misma esencia.

A partir del capítulo VII, el autor se centrará en el “oficio” dentro de la administración eclesiástica. Para ello parte de la responsabilidad entendida como la que expresa la obligación que alguien tiene de satisfacer a una o varias personas por las lesiones que ha producido injustamente mediante sus acciones u omisiones. Por ello, también hace referencia a la tradición canónica de la culpa presente en el c. 128.

Desde esta responsabilidad que se debe tener al asumir el oficio pasamos a la idoneidad del sujeto. Ahora bien, una pregunta que surge es si la Iglesia tiene un sistema adecuado de selección de sus cuadros de oficios. Por ello el autor nos señala los requisitos de idoneidad necesarios para el orden sagrado y de los fieles laicos para el desempeño de determinados oficios.

Una vez aclarada la idoneidad debemos tener en cuenta la provisión del oficio, que es el considerar desde la libertad que tiene la Iglesia, el incorporar a alguien a un oficio determinado. Señala el autor las condiciones necesarias y los efectos que dicha provisión producen; para pasar a explicar lo que supone la libre colación como acto administrativo de la autoridad; el nombramiento previa presentación del candidato conforme a los cc. 158-163; como no puede ser de otra forma, dedica un espacio al sistema de elección y la postulación como una variante de la elección.

Concluye como no puede ser de otra forma con la cesación del oficio en todas sus variantes, bien por el transcurso del tiempo y el cumplimiento de la edad prevista por el derecho; la renuncia tanto la considerada por la persona misma como aquella a la que se le invita a renunciar; el traslado, la remoción y la pérdida del oficio como consecuencia  de una pena impuesta por la comisión de un delito.

Como no puede ser de otra forma termina el libro con un buen índice de fuentes y una completa bibliografía que se ha utilizado a lo largo de la obra.

En definitiva, no cabe duda que nos encontramos con un libro que viene a completar y explicar el término “officium” en el derecho canónico de un modo completo. No es un manual, pero si ayuda a la comprensión del mismo y su uso en la docencia. De esa forma no se limita a hacer un análisis histórico ni un trabajo de derecho comparado, pero se sirve de uno y del otro para hacer una presentación en el derecho canónico actual del término y presentarlo en todas las circunstancias en las que se puede observar su presencia.

También conviene resaltar que la obra no se limita al término sin que nos acerca a los instrumentos y cuestiones para su comprensión en la estructura pastoral y de gobierno, lo cual ayuda no solo a la docencia sino al modo de aplicarlo de un modo práctico en aquellas instituciones eclesiales locales donde se deban proveer o remover oficios.

En definitiva, una obra muy recomendable y una felicitación a EUNSA, como al autor por el trabajo realizado.