SAN PEDRO BAUTISTA Y COMPAÑEROS PROTOMARTIRES DE JAPÓN

Cayetano Sánchez Fuertes ofm

Cayetano Sánchez Fuertes ofm
Editorial BAC
Madrid 2019

Para hablar de esta obra lo primero que debemos es presentar al autor, uno de los grandes historiadores franciscanos españoles que ha dedicado gran parte de su estudio a la historia del franciscanismo en las misiones de Filipinas y Japón. Por lo tanto, nos encontramos ante un gran conocedor de la materia y lo que es más importante allí comenzó su ministerio sacerdotal y su vocación franciscana, lo cual hace que esta obra que vamos a leer sea resultado de un estudio profundo de la vida de los mártires franciscanos y el conocimiento de aquellas sociedades.

La introducción de esta obra es importante pues nos presenta el desconocimiento que de estos mártires se ha tenido, a la par que nos presenta el radicalismo evangélico con el que ellos llegaron a evangelizar en una cultura totalmente distinta a la europea, lo cual les llevó a rápidamente ser señalados y vigilados en sus actuaciones por parte de las autoridades.

Para comprender la personalidad de un hombre debemos recurrir a la juventud e infancia del mismo, que, si tenemos en cuenta que estamos hablando del siglo XVI, y por lo tanto los datos no son fáciles de tener, lo que nos lleva a desconocer prácticamente a sus padres y su entorno y empezamos a tener datos más fidedignos desde el momento que ingresa en la Orden franciscana.

 Su estancia en México fue breve toda vez, que dadas sus dotes de organizador y su buen hacer como superior y sus grandes dotes misioneras a buen seguro que fueron razones más que suficientes para ser destinado a las Filipinas.

Su presencia en Filipinas queda bien documentada por los archivos y actas de la Orden.

Sin embargo, la presencia franciscana en el Japón se hacía cada vez más necesaria y era solicitada por los seglares japoneses ante la falta de sacerdotes. En este sentido es de destacar, el apartado que el autor nos hace de la importancia de los franciscanos y su relación con los japoneses hasta el año 1594. Donde toda esta relación acaba con el resultado de la grave persecución.

El capítulo IV lo dedica el autor a hablarnos de la etapa japonesa, donde nos viene a mostrar que fray Pedro Bautistas y sus compañeros franciscanos llevaron a cabo una novedosa evangelización donde resaltaban en primer lugar el anuncio del Reino de Dios, resaltando que los elegidos para ese reino son los pobres a los que se les bautiza, se les catequiza, elementos que hasta la fecha en muchos casos no se había llevado a cabo. Como buenos hijos de san Francisco resaltan en esa evangelización el testimonio como primer medio de evangelización.

Concluye con el calvario hacia Nagasaki y el martirio final crucificados, relatando el autor detalles de aquellos franciscanos que entregaron su vida por Cristo, y como todo les encaminaba a dar un testimonio de fidelidad incluso en el último momento. Mostrando su perdón hacia los soldados que los vigilaban.

En definitiva, como señalábamos al principio el autor es conocedor de la historia de la Provincia de San Gregorio de Filipinas, ha tenido acceso a fuentes directas y ha realizado un buen trabajo, como es el que tenemos en nuestras manos.