EL LAICADO EN UNA IGLESIA SINODAL
Editorial San Pablo
Madrid 2024
Estamos inmersos en el camino sinodal tras la conclusión del Sínodo y con ello la publicación de como la sinodalidad debe influir en la vida de la Iglesia y de un modo especial en los laicos.
Por ello este libro recoge en dos partes lo que significa la sinodalidad y la relación con el laicado y en una segunda parte los retos y desafíos que lleva a una misión concreta imbuida del sentido de la sinodalidad.
En la primera parte se nos hablará de la participación del Pueblo de Dios y la Teología del mismo que realizó el Concilio Vaticano II y que abrió nuevos horizontes para llegar a una mayor comprensión de los ministerios.
Todo ello nos lleva a la necesidad de una formación necesaria para todos los bautizados de tal manera que sea una formación en la fe que lleve a crear estructuras nuevas donde se admita y se incluya a todos los que de alguna manera quieren llegar a conocer lo que es la catolicidad. No cabe duda que se requiere revitalizar el papel de la mujer y su papel en el futuro de la Iglesia.
No cabe duda, que este camino no sólo se requiere por parte del laicado sino también por parte del episcopado que debe tener en cuenta el sensus fidei del Pueblo de Dios a la hora de su presencia en la Iglesia local. Lo cual lleva a la necesidad de crear espacios de escucha y diálogo donde la particularidad del laico lleve a integrarlo en el mundo de la pastoral eclesial.
Importante la necesidad de un cambio en el derecho canónico para introducir los cambios que se deben realizar en una iglesia sinodal.
La segunda parte se nos presentan los desafíos, retos y cómo afrontar la misión desde una perspectiva nueva.
Lo primero darnos cuenta que no vivimos en una iglesia uniforme sino donde todos somos iguales y a la par diferentes, como nos señaló en su momento el Concilio. Por ello se hace necesario situar unas nuevas fronteras para la misión que debe salir del templo al atrio para motivar el encuentro con el que no piensa como nosotros.
Dentro de esos desafíos nos lleva a dos elementos importantes, por un lado, la liturgia que debe ser más participativa en aquellos elementos que se necesitan reformar y crear una espiritualidad sinodal donde se tenga en cuenta la relación de Dios con la comunidad en misión, no estática y a su vez el encuentro de la comunidad con Dios.
No podemos olvidar que el Sínodo de la sinodalidad tuvo su puerta en el pasado sínodo de la amazonía que señaló diversas líneas de camino con experiencias concretas de misión y de ministerios.
Ahora bien, la forma de vivir la sinodalidad tiene mucho que ver con las diversas culturas donde se encuentra la Iglesia inmersa, así es importante que se lea las contribuciones que desde el laicado en Hispanoamérica se ha dado una relevancia al papel de la mujer creadora de liderazgo y de comunidades desde una teología propia. Pero es importante no trasladar esta teología al mundo africano, ya que no es la misma situación si bien en el ámbito misionero debemos ver las diversas experiencias que se han dado. Y lo mismo podríamos decir en la India.
En definitiva, un libro muy recomendable para conocer que estamos viviendo y las posibles líneas de camino que implica el sínodo que estamos viviendo.