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SÍ ES VERDAD. NO ES VERDAD

Pablo Domínguez Prieto

Pablo Domínguez Prieto
Editorial San Pablo
Madrid 2021

            Pablo Domínguez Prieto era un sacerdote de Madrid que falleció en el año 2009 y nos ha dejado una serie de ejercicios espirituales, entre los que destacó el libro «Hasta la cumbre» que nos mostró un hombre lleno de espiritualidad, pero a la vez muy realista desde su sacerdocio con los pies en el suelo y decidido a enseñar todo su saber allí donde se le llamase partiendo de su facultad de San Dámaso.

            Es verdad que los libros de ejercicios que se le han editado tras su muerte son dirigidos a sacerdotes o monjas, sin embargo, en la lectura de los mismos se ve que están dirigidos a cualquier cristiano ya laico ya sacerdote que decide parar en su día a día y escuchar lo que el Señor nos dice y sobre todo a los que nos invita para cambiar y ser testigos más creíbles en nuestro mundo tan poco creyente.

            El libro que presentamos tiene ocho meditaciones, que sigue un recorrido por nuestra vida de fe y como dio nos ayuda a asentarnos y recordar lo que somos y, lo más importante, porque lo somos.

            La primera meditación como no puede ser de otra manera es una invitación a la escucha. Nadie empieza unos ejercicios espirituales si no es capaz de apagar los ruidos con los que llega. Si queremos escuchar lo que Jesús nos diga debemos centrarnos en él.

            En nuestro caminar de fe, ya seamos laicos, religiosos o sacerdotes se nos olvida siempre algo muy importante, quizás porque es de lo primero que nos sucedió en nuestra vida y es el bautismo que recibimos, que nos hizo Hijos de Dios. Lo más triste es que a veces a sacerdotes y religiosos esa filiación es la que se nos olvida, posiblemente el laico la tiene mucho más presente.

            De ahí pasamos a reconocernos pecadores, otro elemento importante en unos ejercicios, pero también el saber de la gracia que nos acompaña en nuestro arrepentimiento, y los pecados más habituales que no son siempre los que más reconocemos. Para vivir el perdón, el arrepentimiento se necesita de la confesión, sacramento irremplazable y que muestra el gran amor de Dios, como tesoro que se nos entrega en el sacramento para que lo disfrutemos.

            Desde este momento de los ejercicios espirituales la vida de fe se mira hacia arriba, levantamos la vista y vemos que podemos alcanzar la sabiduría que viene de lo alto y que nos enseña a vivir en una sociedad a la que somos enviados. Porque los ejercicios no son para quedarnos sino para tomar fuerzas y lanzarnos hacia adelante con una misión bien concreta.

            Terminan los ejercicios recordándonos que desde nuestro ser Iglesia formamos una unidad y una fraternidad en Cristo. Lo cual nos muestra que como cristianos partimos de Dios para ser capaces de ver al hombre, reconociendo nuestra vida. Por ello no debemos olvidar que nuestra palabra es la de Cristo y nuestros signos son lo de Cristo.

            En definitiva, un buen libro para ayudarnos en nuestra reflexión cristiana y respirar en nuestro caminar de fe.