ABBÁ. La oración de Jesús de Nazaret
Editorial San pablo
2024
Leer a José Chamorro es de esas experiencias en las que uno descubre que las palabras no sólo adquieren vida, sino que se convierten en oración que brota del encuentro don el Creador.
El libro que nos propone es penetrar en la oración de Jesús hacia un Padre del que no se entienden sus planes, pero que sin embargo se crea una confianza excepcional porque se encuentra envuelto por un Amor incondicional.
Si algo enriquece este libro es que la experiencia de oración de Jesús no se queda encerrado en las personas, como la teología tomista a lo largo de los siglos ha querido mostrar, sino que parte de la relación trinitaria, superando el concepto de persona. Desde esta relación llegamos a la cercanía con Dios, al Abbá que muestra un Dios cercano.
Como bien nos indica el autor el libro no es un libro de oración sino de teología de la oración por ello resaltar que la oración de Jesús es manifestación del Dios Trinitario al mostrar el amor que desprende de su relación.
Otro elemento importante en la oración de Jesús es el Reino, conde caben todos incluso aquellos que en la vida son incapaces, bien por las circunstancias internas o externas de vivir la presencia del regalo de Dios, descubrimos en definitiva que toda historia humana es mirada con ternura por Dios.
Dentro de la relación con el Padre nos encontramos con la importancia de la Resurrección que para Jesús es el punto de llegada, pero para nosotros debe ser el punto de partida.
Muy seria la parte dedicada a la cristología para ayudarnos a comprender que la gracia de Dios para el hombre sólo la reconocemos en Cristo y siempre como un acto de libertad que conlleva el compromiso de conversión.
Si hablamos de relación no podemos olvidar que no es sólo la oración individual, sino que oramos cómo y en la Iglesia. Pues es en Cristo sacramento donde la Iglesia se comprende como fraternidad y es la que nos lleva a la Iglesia entendida como pueblo de Dios.
Desde el pueblo en comunión es como se descubre el papel del laico, no sólo es un servidor sino un creyente con una misión concreta que ora u discierne su papel en la misma comunidad que la lleva al mundo donde se da un pleno compromiso cristológico.
Tras este recorrido más teológico del libro retomamos la figura de Jesús para pasar de la oración de Jesús a Jesús en la oración, como protosacramento que descubrimos al acercarnos a su vida. El autor nos habla de Jesús como realidad sacramental desde el momento que Jesús se abre a la experiencia del Abbá. Y no podemos olvidar que hablamos de sacramento porque se da un encuentro, que lleva al orden de la gracia.
Y el autor nos lleva desde este caminar a la oración del Padrenuestro, donde se nos muestra por parte de Jesús como es Dios y siendo Jesús el mediador para llegar al Abbá. La oración en la primitiva comunidad es el seguimiento de Cristo, resaltando la importancia de la oración para afrontar los grandes problemas de la vida, pues entienden la vida como un camino de relación con Dios, por ello es tan necesaria cuidar y fomentar la oración de la comunidad.
En definitiva, llegamos a la relación entre Jesús y la oración y los sacramentos y cuando hablamos de los sacramentos hablamos de la relación de las personas, no con el ministro de los sacramentos, sino con Dios pues son prenda de la promesa salvífica de Dios.
El autor, desde esta relación de oración y sacramento de la que parte se centra en los sacramentos de Bautismo y la Eucaristía no sólo por ser los sacramentos de iniciación, junto con el de la Confirmación, sino porque son aquellos dos la máxima expresión del encuentro con Jesús.
El sacramento del Bautismo nos da la identidad que nos configura como hijos amados de Dios, explicitando la relación filial, pero a la vez nos da la libertad que anima el Espíritu.
La Eucaristía supera una comida normal para llevarnos a hacer vida lo que celebramos, cada Eucaristía abre la mesa para el que quiera sentarse a ella, pues no es un acto que se acaba en si misma, sino que se hace por cada uno de nosotros. La presencia real de Cristo es don, es una presencia real y verdadera, pero sobre todo permanente.
Todo ello nos lleva a darnos cuenta que la oración de Jesús es una forma de vida. Sentirse amado por el Abbá es el resultado último de la oración, en definitiva, nos encontramos con un proceso de crecimiento, de conocimiento del Padre, por tanto, no es una obligación de la oración sino una vida que necesita la oración.
La primera comunidad tuvo claro que la oración es el centro que sustenta la fe y nos relaciona con Cristo y desde él con el Abbá. Por ello, la necesidad de darnos cuenta que la oración es también contemplativa pues está llamada a ser reflejo de la experiencia que aprendemos de Jesús.
En la conclusión el autor nos recuerda que hablar, o leer en nuestro caso, sobre la oración de Jesús no es un tema para reflexionar sin más, sino que es una propuesta vital que lleva a la práctica y necesidad de orar.
En definitiva, un libro muy recomendable, no como libro de oración sino para aprender que no sólo la oración de Jesús se queda en él, sino que es una oración trinitaria y como se refleja la necesidad de una forma de vida que es la oración en la primera comunidad donde se vive la relación con el Padre desde Cristo y que nosotros debemos ser capaces de orar como necesidad de vida y no como obligación de cumplimiento. No perdamos ocasión de aprovechar estas buenas obras.