Adultos vulnerados en la Iglesia
Editorial San pablo
Madrid 2022
No cabe duda que nos encontramos con una temática a la cual las editoriales le están dando la importancia que se merece, y conllevan la publicación de obras bastante serias y bien trabajadas las cuales son punto de referencia para el estudio y profundización en una temática muy seria y preocupante para nuestra Iglesia y nuestra sociedad.
El libro que nos ocupa, viene presentado por Miguel García-Baró, Coordinador general de Repara, y por el conocido jesuita Hans Zollner, ambos avalan el contenido de la obra y el resultado de un trabajo bien realizado.
La obra, está muy bien sistematizada y eso ayuda a observar otro elemento que supera los abusos a menores y nos mete de lleno en un papel como es el abuso de adultos, muy relacionado con el abuso de poder.
También ayuda este libro, acompañado de una amplia bibliografía a señalar que debemos entender por persona vulnerable que no es un concepto que haya quedado muy claro y sin embargo si lo relacionamos con el abuso de poder sí que alcanzamos a entender esta figura (p. 39).
Conviene señalar que los abusados adultos suelen ser personas que están muy implicadas en la Iglesia y con una vida de fe, elementos que utiliza el abusador desde su situación de poder y de ejercer autoridad sobre ellas. Sobre todo, cuando han sido capaces de crear un mundo de dependencia sobre las víctimas.
La autora dedica bastantes páginas a señalar que uno de los grandes problemas que nos encontramos es el excesivo clericalismo, presente ya desde el Concilio de Trento. La gran cuestión que queda sin responder es en los nuevos movimientos eclesiales donde el “clericalismo” es tomado por laicos como se vive esa situación. La respuesta es bastante clara el abuso de poder se da y sobre todo hay un elemento clave, la falta de formación y sobre todo los problemas de afectividad que traen de unos hogares vacíos de relación familiar.
A lo largo del libro descubrimos no sólo las carencias o defectos de nuestra Iglesia sino también los pasos que el Magisterio ha ido dando para mejorar la vida de la Iglesia y sobre todo, recuperar la dignidad de las personas que la forman.
Importante como la autora nos muestra que el clericalismo laical no consiste únicamente en sustituir el poder del clero por el laico, sino también es muestra de la dependencia que se tiene del clero y que afecta a la relación con Dios. La explicación es muy clara, no se pretende un cambio de formación y de representación en la Iglesia sino no saber crecer autónomamente sino impedir el nacimiento de nuevos brotes que den vida al tronco que es la Iglesia.
Muestra como el celibato obligatorio no es causa determinante de los abusos de poder y físicos en la Iglesia, sigue los análisis realizados en la Iglesia de Estado Unidos, para concluir que el verdadero problema, y repetimos está en la formación del clero, no teológica sino afectiva y relacional, y antes de cumplir los 40 años con lo cual se observa la inmadurez no cuidada en aquellos que deben tener una responsabilidad comunitaria.
Aquí se observa la situación que vive la víctima, que no es un menor sino alguien que tenía cierta dependencia espiritual con la persona que lo ha ido seduciendo y en el momento se encuentra anulado por esa persona que era su referente.
La autora, dedica un espacio al ocultamiento que de estas actividades delictivas se han realizado en la Iglesia, sin tener en cuenta a las víctimas y favoreciendo al victimario, pero sin darse cuenta que no sólo es la víctima que ha sufrido el abuso la que sufre, sino toda la comunidad eclesial es la que se encuentra con una situación que la ha golpeado y no sabe cómo actuar y lo que es peor sin el apoyo necesario.
En el capítulo tercero señala cual ha sido la actuación de la Iglesia ante las víctimas y los victimarios, se presenta un completo estudio estadístico que lleva a ratificar la actuación y lo que se debe hacer y no se está haciendo.
Muy interesante, y duro, los testimonios directos de víctimas que han sufrido los abusos siendo adultos como lo han vivido y la reacción de la Iglesia que ha tenido ante las situaciones que se estaban viviendo.
En la conclusión recuerda que no es un problema único de la Iglesia sino de toda la sociedad, aquí se observa aún más el daño espiritual de personas en las que se confiaba la vida. Se recuerda que todos los esfuerzos se están dando en el caso de abusos a menores y se olvida en la mayoría de los casos a los adultos que sufren cualquier tipo de abuso. Hay que tener una insistencia muy seria en la elección de candidatos al presbiterado o a la vida consagrada, se debe ser serio y usar los medios necesarios para poder no permitir a algunos que continúen su proceso formativo hasta llegar a situaciones que posteriormente puede ser un riesgo en su comportamiento.
Una conclusión importante es no llevarnos a equivocar que una cosa es la misericordia y otra la justicia, y no confundirlos para hacerlos realidad y sobre todo que las personas se sientan libres en la comunidad eclesial y aquella que sufra un abuso se sienta acompañada y protegida por la comunidad eclesial olvidando las épocas pasadas de ocultamiento.
En definitiva, una obra muy necesaria para conocer lo que significa el término vulnerable, reconocer que los abusos no sólo son con los menores sino también con los adultos y todo ello con una necesidad de renovación en la formación de los candidatos al presbiterado y a la vida consagrada, tanto masculina como femenina.