La Resurrección de Cristo

Andrés García Infante

Andrés García Infante
Amazon
Málaga 2021

Mucho se ha escrito sobre la Resurrección de Cristo, enfocada desde diversos puntos de vista, ya desde una cristología histórica o más bien teológica. El autor pretende hacer del centro del pensamiento cristiano una revisión histórica del mismo a partir de los autores que ha estudiado tanto en su estudio en Málaga como en el Instituto Teológico de Murcia OFM.

No cabe duda que para comprender la Resurrección debemos comprender que nuestro Dios es un Dios encarnado en medio de un pueblo y con unas costumbres y una vida que ha llevado a cabo con el cumplimiento de dichas tradiciones. Y todo ello lo proclamamos en el Credo, que es llevado a la creación de puentes en diálogo con el mundo. Sin ese diálogo desde luego no tendría cabida la evangelización ni el anuncio de una obra salvadora.

Como bien señala el autor se necesita un estudio serio como han hecho grandes autores del Misterio Pascual, y nos referimos entre otros a los españoles Martínez Fresneda o Pie Ninot. Si no existe ese estudio en profundidad, no podremos nunca sentar unas bases para el diálogo, sobre todo en un mundo en el que prima el pensamiento único y no permite la discrepancia o distintas formas de reflexión.

La Resurrección ya está presente en el Antiguo Testamento, y aparece como esperanza que no se debe perder. Pues esa esperanza es en el mismo Dios de Israel que no deja en la nada a sus hijos más fieles, sino que de alguna manera les continúa dando vida. Pero como bien señala el autor en el capítulo primero para los judíos no suelen usar el término resurrección, aunque en los ritos funerarios de alguna forma esté presente.

No podemos olvidar que en el primitivo cristianismo este pensamiento judío se vive de esta manera ya que ellos provienen del judaísmo y no es fácil borrar las tradiciones de donde uno procede. Ahora bien, ya hay elementos de la resurrección que cambian al estar toda ella relacionada con Cristo y por tanto la resurrección ya no es algo difuminado, sino que adquiere cierta corporeidad.

 El autor en el segundo capítulo nos hablara del sufrimiento que supuso para la comunidad la muerte de Jesús un duro golpe a la esperanza, que les llevo a vivir la desolación del Viernes Santo y que supuso para la comunidad el camino a recorrer hacia la alegría pascual.

Para la fe cristiana, como nos dice el autor, la acción de Dios en la historia no es algo meramente figurado, sino más bien, la expresión de una realidad que viene de dentro y lo que es más importante que crea algo nuevo. Y esto lo sabe mostrar el autor después de confrontarlo con un excesivo deísmo o racionalismo que impedía ver la realidad vivida por la comunidad creyente.

Hace un recorrido por los teólogos que van mostrando el camino de la comunidad postpascual y que conduce a asentar el verdadero sentir de la comunidad que vive a Cristo resucitado, porque se ha encontrado con él y esto nos introduce en el tercer capítulo donde relata los encuentros con el resucitado.

Nos introduce en las diferentes teorías sobre el sepulcro vacío que ayuda a comprender después al resucitado, y sin ser definitivamente la prueba de la resurrección sí que nos conduce a que interpele al hombre sobre la misma y lo considere como una condición necesaria para comprender la resurrección.

Nos invita a hacer una hermenéutica nueva del acontecimiento de la Resurrección para superar la visión historiográfica y descubrir un hecho real basado en el testimonio de la comunidad que vive. Por ello, para comprenderla y ofrecer la Resurrección se debe partir desde la base del testimonio escuchando la época y lo que ellos vivieron, más que la interpretación que nosotros podamos darle.

En el último capítulo quiere construir una base dialógica y conclusiva de lo que ha venido exponiendo y de los que significa la Resurrección, pero se complica la un poco el desarrollo del texto cuando quiere en unas pocas páginas dar respuesta a algo que posiblemente necesitaría otro libro. En definitiva, un buen libro recopilatorio de unos años de estudio y de profundización en los profesores que le han invitado a leer y estudiar teología en diálogo con el mundo y que le han llevado a una reflexión personal que se vislumbra en las conclusiones que nos ofrece en este libro