Lucas. El evangelista de los invisibles
Editorial San Pablo
2025
El autor nos presenta una obra con un estilo ágil y que nos invita a leerla descubriendo a un evangelista, no únicamente desde la profundización de la sagrada escritura, ni como una reflexión teológica sino más bien el comprender a la persona y lo que él buscaba al anunciar el evangelio de Jesús de Nazaret.
No podemos desaprovechar en nuestros tiempo la figura de Lucas, distinto de los primero discípulos de Jesús, tanto por su formación de médico, así como por ser junto con San Pablo el que se acercó a anunciar la buena nueva a aquellos que no eran principales en el pueblo de Israel, como eran las mujeres y los niños, pero sobre todo los gentiles, aquellos no judíos.
Al escribir el evangelio que lleva su autoría, Lucas no escribe como un maestro judío que imparte doctrina, sino que va narrando aquello que ha vivido o que los primeros discípulos de Jesús le dicen que ha ido mostrando en su vida. De esta forma muestra a unas nuevas personas, una forma de expresión novedosa y mucho más atrayente que supera el mero convencionalismo y que invita a descubrir la relación de cada persona con el mensaje de Jesús al que son invitados a vivir.
El autor divide el libro en dos partes: Luz y Camino. En la primera parte nos presenta al evangelista Lucas, sus orígenes y relación con Pablo de Tarso, señalando con acierto que no es de los apóstoles de Jesús.
Tras ello muestra como el evangelio resalta la infancia de Jesús y el rostro humano que se acerca a los que no se ven en la sociedad judía: la mujer, los niños el pobre.
Como no puede ser de otra forma nos habla de los Hechos de los apóstoles, libro cuya autoría se da también a Lucas y donde resalta de la primera comunidad la necesaria expansión al mundo gentil y el papel de la mujer en la primera comunidad, resaltando, dentro de dar luz a lo invisible, el rostro de una iglesia que nace y crece en los pobres.
La segunda parte, como hemos señalado llamado Camino profundiza en elementos que llenan la fe de los discípulos pero de dudosa veracidad, lo cual nos lleva a descubrir la importancia de la fe y su unión con el momento histórico. Así, no olvidamos la lectura que se hace de Lucas en los relatos apócrifos (aquellos no aceptados como Palabra de Dios en el canon de las Escrituras Sagradas). El porque del símbolo del buey que se une a este evangelista y por supuesto el relato cercano de la Virgen María.
Concluye esta segunda parte con una lectura interesante que nos lleva a ver que Lucas no sólo fue el autor de aquel momento sino que podemos leerlo y nos ofrece una visión muy útil en los tiempos que corren, no desde una mera perspectiva teológica sino desde una narración que invita a la vida y la relación.
En definitiva, una obra que nos invita a leer el evangelio de Lucas de una manera distinta en relación a las personas a las que se dirige y con una invitación a leerlo desde la realidad de nuestro mundo que vivimos hoy.